Claro de luna
 
 
Guayama se duerme toda, como un ala
fresca, bajo el fresco de la luna llena;
y por su blancura solemne resbala
una mescolanza de alegría y de pena.
 
La luna revienta cual luz de bengala
que arde en absoluta piedad nazarena,
y quita el coraje de la novia mala,
y hace hostial la mano de la novia buena.
 
Gordas de paisaje las calles se estiran:
lenguas fabulosas por donde suspiran
los azules jóvenes en tropa bohemia;
 
rompe la sincera serenata alegre,
y para que un chorro de ideal la integre
la luna les vuelca su jarra de anemia.

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