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Biografía: Notas de Ana Mercedes Palés, hija del poeta

Luis Palés Matos nació en Guayama, Puerto Rico, el 20 de marzo de 1898. Guayama está localizada en la costa sur de Puerto Rico; cuando Palés nació era un pueblo tranquilo, solitario y seco. Su pueblo influyó grandemente en su poesía y en su prosa. Sus padres fueron Vicente Palés Anés y Consuelo Matos Vicil. Ambos eran poetas. Su padre era maestro y su madre permaneció en el hogar cuidando sus seis hijos. El hijo mayor murió en la infancia y los cinco restantes, tres varones y dos hembras, crecieron y se convirtieron en poetas, pero los únicos que publicaron libros fueron Luis, Vicente y Gustavo.

Palés comenzó a escribir en la adolescencia y en 1915, a la edad de dieciséis años, publicó Azaleas, su primer libro de versos. Este libro, que comenzó a escribir antes de los catorce años, muestra la influencia poética en el novel escritor, de Rubén Darío, Juio Herrera Reissig y Leopoldo Lugones. Azaleas pertenece al período inicial del Modernismo Latinoamericano. Desde muy joven Palés leía vorazmente. El escritor puertorriqueño Tomás Blanco afirma que Azaleas es "una mezcla de los románticos, parnasianos, simbolistas, modernistas y de que se yo". Hugo, Dumas, Lamartine, Byron, Poe, Suderman, Gorky, Baudelaire, Verlaine, Valle Inclan, Herrera Reissg, Lugones y por supuesto Rubén Darío".

El 14 de noviembre de 1913 el padre de Palés falleció inesperadamente y la muerte de su padre lo afectó mucho. Esta ocurrió en el escenario del Teatro Bernardini de Guayama después de recitar su poema El Cementerio, en honor al poeta suramericano José Santos Chocano. Dos líneas del poema leen: El alba llorará sobre mi tumba y el verde abril la cubrirá de flores. Después de la muerte de su padre, Palés abandonó la escuela en el segundo año de estudios superiores para irse a trabajar y así ayudar a la economía de su familia. Nunca reanudó los estudios formalmente.

El desarrollo intelectual de Palés no se afectó cuando abandonó la escuela. Asistía con gran regularidad a la biblioteca municipal con su primo Andrés, y allí leía novelas de aventuras y de misterio. Sus autores favoritos eran Julio Verne, Ernest Theodor Amadeus Hoffman y Robert Louis Stevenson y su novela La isla del tesoro. En la biblioteca municipal, Palés también descubrió otros autores de temas más profundos como Maxim Gorky y Hermann Sudermann. Palés vivió en dos mundos diferentes: El pueblo de Guayama, que lo aburría, y el mundo exótico de la literatura. Quizás este contraste le hacía más asfixiante la realidad que los circundaba y lo impelía a la entonación literaria. En 1913 comenzó a publicar en los periódicos locales. En marzo de 1915 escribió los poemas que pertenecen al ciclo que el llamó Programa Silvestre. Algunos de estos poemas son reflejo de su estadía en el barrio Carite, donde trabajó como ayudante de maestro rural. El poema titulado "A caballo" está dedicado a Don Antero Aponte, el dueño de la casa en que se hospedó durante un año, de 1916 a 1917. En esta época Palés viajó por toda la Isla con su amigo Luis Muñoz Marín, recogiendo donaciones monetarias para fundar la Revista de Indias, para la cual se le ofreció la dirección, la cual no aceptó. Su amigo, el escritor puertorriqueño Tomás Blanco, escribió en un artículo en The American Mercury lo siguiente: "Una lista de los trabajos que Palés realizó es por sí muy iluminadora. Ha sido oficinista en un bufete en Guayama ganando $20 al mes; aprendiz de dibujante en una oficina gubernamental de riego; jefe de correos en un pueblo pequeño por tres días; maestro rural; oficinista de la Corporación Azucarera de Fajardo; editor del periódico El Pueblo de Fajardo; secretario municipal en el mismo pueblo; secretario en San Juan, en una oficina de bienestar público; secretario de la Asociación Insular de Tahoneros; sargento de armas de la Cámara Insular de Representantes; y por último, secretario del presidente del Senado". La única posición que ostentó que estaba relacionada directamente con su vocación poética fue la de poeta en residencia en la Universidad de Puerto Rico. Mantuvo esta posición durante la última década de su vida.

Se casó con su novia de la escuela Natividad Suliveres en enero de 1918 y se mudaron de Guayama a Fajardo. El 14 de noviembre de 1918 nació su primer hijo, Edgardo. La doctora Margot Arce en su antología de los poemas de Palés (Volumen I [1984]) incluye los poemas que escribió para su esposa y para su hijo: Versos para Natividad y Cuaderno del Bebé. Natividad falleció en 1919 de tuberculosis. Después de la muerte de su esposa, Palés se mudó a San Juan y trabajó como canciller en el Consulado de Santo Domingo con el cónsul Sócrates Nolasco. Luego trabajó para el Departamento de Salud y allí conoció a María de Lourdes Valdés Tous, de quien se enamoró locamente y para quien escribió Versos para María. El 26 de mayo de 1930 se casaron en la iglesia del Sagrado Corazón en Santurce.

Palés amaba la actuación teatral y una de sus mejores actuaciones fue como Manolo el Leñero, el protagonista de la obra de Luis Lloréns Torres, El Grito de Lares, en 1929. También participaba en la política y fue un gran orador, cuyos discursos, casi siempre improvisados, eran calificados en la prensa como brillantes piezas de oratoria. Durante la campaña política de 1929, viajó por toda la Isla promoviendo la independencia de Puerto Rico.

Sobre su producción literaria podemos decir que la primera edición de Tun tún de pasa y grifería se publicó en San Juan en 1937 por la editorial Biblioteca de Autores Puertorriqueños de Manuel García Cabrera. La misma lleva un prólogo de Angel Valbuena Prat. Obtuvo Palés con este libro el primer premio de literatura del Instituto de Literatura Puertorriqueña. Su novela inconclusa Litoral fue publicada en el semanario de la Universidad de Puerto Rico. Había sido ubicada también en el periódico del gobierno El Diario de Puerto Rico. Palés continuó escribiendo poemas y en 1954, Federico de Onís publicó la primera antología de la poesía de Palés, que comprende de 1915 a 1956.

El 4 de mayo de 1948, sufrió, Palés, su primer infarto. Lo pudo superar y en 1950 viajó por primera vez a Nueva York. El rector de la Universidad de Puerto Rico en esa época era el licenciado Jaime Benítez, quien lo convenció para que hiciera el viaje que tenia un propósito cultural. Recibió innumerables diplomas y certificados de cada una de las diversas instituciones culturales y de las universidades que visitó. El Instituto Hispánico de la Universidad de Columbia le ofreció uno de los homenajes más emotivos e importantes. Palés ofreció conferencias, lecturas y coloquios literarios durante su estadía en Nueva York, que duraron desde el 7 de agosto hasta el 2 de noviembre de 1950.

Ocho años más tarde recibió, Palés, uno de los golpes espirituales más fuertes de su vida, aparte de las muertes de su primera esposa en 1919 y su hijo Edgardo en 1942; esto fue la muerte de su primera nieta Verónica Méndez Palés el 7 de febrero de 1958. Desde el nacimiento de esta niña, Palés le consagró toda su atención y pasión de abuelo primerizo. Decía a todos sus amigos, y esto lo relata la poetisa Nimia Vicéns, que había descubierto algo muy singular, lo cual era nada menos que "era mucho mejor abuelo que poeta". También añadió que el ser a quien amaba más en el mundo era a su frágil y rubia nietecita. Verónica, una hermosa e inteligente niñita, nació con fibrosis quística del pulmón, enfermedad congénita e incurable. Después de la muerte de Verónica, Luis Muñoz Marín y Antonio Colorado, sus amigos de toda la vida, casi "secuestraron" a Palés y se lo llevaron en un yate durante una semana en un viaje por diversas islas del Caribe, las islas que ya Palés había descrito magistralmente en sus poemas del Tuntún pero que no había visitado nunca.

En la madrugada del 23 de febrero de 1959, Palés se enfermó gravemente en su hogar en la calle Dos Hermanos #265 de Santurce. Su esposa María de Lourdes y sus hijos Ana Mercedes y Guido lo llevaron en ambulancia a la Clínica Mimiya. Murió asistido por los médicos y espiritualmente por su amigo, el sacerdote español, Monseñor Juan Díaz Mesón, un poco después de las 9:00 de la mañana. Había sufrido un segundo y fatal infarto. Antes de morir estuvo plenamente consciente y sus últimas palabras fueron: "Es mejor que me muera porque así voy a ver a Verónica nuevamente".

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